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Pedals de Foc, cuando las piernas dicen basta...

August 4, 2017

Habíamos leído mucho sobre la Pedals, una ruta que pertenece a la Pedals del Món, y famosa por sus paisajes y por su dureza. Por si fuera poco, habíamos decidido hacerla en 3 días, y cargados hasta los dientes, en bicicleta rígida, y con neumáticos tipo gravel... quién da más??

 

 

 

ETAPA 1: COLL DE TRIADOR - VIELHA

 

La primera etapa era a priori la más fácil, menos distancia, menos desnivel. Salimos de Anàs (Vall de Cardós), donde habíamos dormido, muy pronto. Estábamos en agosto y los días eran largos, pero necesitaríamos todo el día para realizar las etapas que nos habíamos marcado. 

 

 

Habíamos decidido empezar la ruta en el coll del Triador, en plena vall d'Àssua, un valle virgen perdido entre el Parc Natural Alt Pirineu y El Parc Nacional d'Aigüestortes i Sant Maurici. Subíamos a buen ritmo con la furgoneta por la pista que sale de Llesuí y que debía dejarnos en lo alto del paso.

 

Aparcamos el coche al lado de la pista junto una cabaña donde los pastores que todavía practican la transhumancia pasan los largos veranos pastando las ovejas y vacas. Las valls d'Àssua son un tesoro escondido, montañas de modesta cota, con formas redondeadas, una moqueta verde, con unas vistas panorámicas no sólo de todo el Pirineo y Prepirineo catalán sino también del Aragonés.

 

Nos reciben un grupo de buitres que a nuestra llegada alzan el vuelo majestuosos, dibujan círculos en el cielo utilizando las térmicas para ascender.

 

Debemos preparar las alforjas, parece que no aprendemos, sabemos que la Pedals es una ruta exigente en cuanto a terreno y desnivel, pero hemos decidido colgarnos las ortlieb roller classic traseras, con material de acampada, cocina y ropa abrigo y lluvia... descubriremos que demasiado peso.

 

Los primeros kms son sencillos y transcurren por una pista que llanea por encima de les valls d'Àssua primero y después les valls d'Àneu. La pista no presenta ninguna dificultad técnica y vamos avanzando a buen ritmo dejándonos llevar por las majestuosas vistas que nos rodean. 

 

 

Esta parte de los Pirineos es una de mis favoritas, no solo por lo espectacular y precioso de todo cuanto nos rodea pero también por la soledad, son zonas donde el turismo todavía, y esperemos que por mucho tiempo, no ha entrado. 

 

Encontramos algunos 4x4 que realizan rutas off road por el Pirineo, siempre he pensado que si mis deseos fuesen ley, no habría ni uno solo de esos por aquí. La montaña está para disfrutarla con sus leyes, y eso implica cierto grado de esfuerzo y exposición. El ser humano, en su afán por alcanzar lugares siempre de la manera más fácil posible, prostituye lugares que deberían estar reservados a personas con unos valores y aptitudes acordes al lugar por el que transitan.

 

 

Sea como fuera, nos acerábamos a Espot, dejando atrás la pista que nos acompañó durante unos 30 kms, emprendemos una bajada por las pistas de esquí, con piedra suelta, que hace que nuestra dispersa cabeza centre la atención en los metros que nos preceden para evitar alguna caída. Cuando llegamos a Espot, aprovechamos para refrescarnos, hace calor, estamos en verano, comer alguna cosa, y enseguida reemprendemos la marcha hacia los pueblos de Jou y Son. 

 

Esta parte de la ruta se realiza por una carretera secundaria asfaltada, perdiendo un poco el tono aventurero, aunque el paso por los citados pueblecitos, parece amenizar estos kms.

 

Realizamos todo el tramo que supera las valls d'Àneu por su parte oeste y llegamos a la carretera del Port de la Bonaigua donde perdemos altitud llegando hasta el pueblo de Sorpe. Desde ahí iniciamos de nuevo la subida. Àrreu, Isil, Alòs d'Isil... vamos a realizar una parada de unos minutos en la fuente del pueblo para refrescarnos y comer algo. 

 

Las fuentes de pueblos, márgenes, y otros tantos de donde el agua brota son siempre un bien para el cicloviajero y para el hombre. Recuerdo un viaje que hice a la serranía de Cuenca, es un lugar más bien árido, con mucho pino, encina, sabinas, roca... pero tienen una cosa que lo hace muy especial, sus pequeños pero caudalosos ríos que te aprovisionan de agua para hidratarte e interminables y frescos baños. El agua es vida. He viajado por países muy pobres, Kirguistan, Armenia, Etiotpia... la diferencia entre el bienestar básico de estos países, es tener o no tener agua. Si hay agua hay cultivo, hay posibilidad de alimentar al ganado, que este beba... la vida brota junto al agua, y no es casualidad que las mayores civilizaciones siempre se hayan forjado junto a ríos de caudales generosos, el Tigris y Éufrates, en la antigua Mesopotamia, El Nilo en Egipto, el Amu Daria en centro Asia, Amazonas en el continente Centro-Sud Americano... Lo mismo pero en el lado opuesto pasa cuando este bien escasea, como es el caso de Etiopia, que ha sufrido graves sequías que derivaron en episodios de hambruna severa que arrasó la vida de miles de cientos de personas, fue entre los años 1983 y 84 coincidiendo con la guerra civil. 

 

Pues volvemos a nuestra ruta, como decíamos el agua es vida y somos unos súper afortunados de tener agua brotando de nuestras fuentes todo el año. En Alós de Isil bebimos, nos refrescamos y llenamos nuestros bidones para emprender la subida hasta Montgarri, lugar donde pretendíamos vivaquear. La subida es agradable aunque una vez más por asfalto, quizás demasiado asfalto, hasta que llegamos al refugi del Fornet, un lugar preparado para el turismo donde llegamos a media tarde. 

 

A partir de ese punto nos elevamos poco a poco siguiendo siempre el Noguera Pallaresa, principal río de la comarca del Pallars Sobirà, y fuente económica de la misma a través de los deportes de aventura que en él se realizan. 

 

 

El nacimiento del Noguera Pallaresa se encuentra justo en la zona del pla de la Beret, donde se encuentra también el Santuario Románico de Montgarri. Es curioso ver como el destino del Noguera Pallaresa acaba siendo el mismo que el del propio Nilo, es decir, el mar Mediterráneo, mientas que su vecino Garona, que tiene el nacimiento a escasos metros de este, se dirige hacia aguas atlánticas... curiosidades de la orografía.

 

Cuando llegamos al pla de Beret empieza a hacer frío, ha empezado también a caer una suave lluvia y lo que es peor, la previsión es de fuerte tormenta incluso nieve durante la noche. Pasamos por Montgarri donde los excursionistas ya están aposentados delante de mesas con abundante comida, sopa aranesa, carne a la brasa... nuestro estómago pide comer algo caliente, llevamos todo el día tirando de barritas y fruta, hace frío... decidimos salir de ahí temiendo lanzarnos sobre las mesa y una vez fuera decidimos que seguiremos hasta Vielha, se nos hará de noche, pero buscaremos una pensión donde dormir y pasar la noche calentitos. 

 

Nos quedan todavía algunos kms de subida hasta el parking de las pistas de baqueira Beret, cuando llegamos el parking está lleno de autocaravanas. Se ha hecho de noche, llueve, hace mucho frío, la niebla es espesa y no nos deja ver a más de 20 metros. La bajada por asfalto hasta Vielha será dura, no por el pedaleo sino porque es verano, nuestro equipo de abrigo es mas bien escaso, hace mucho frío, y vamos mojados y sudados. 

 

Nos deslizamos a buen ritmo por el asfalto y en cuanto alcanzamos Salardú, vemos una pensión, pedimos si tienen habitación para dos y nos dicen que sí, dormiremos ahí esa noche, y por suerte, ya que durante la noche, cayó agua y no precisamente poca. 

 

Para ver info de la ruta ver aquí

 

Terreno:

 

Combinación de pistas y asfalto, siempre con ciclabilidad total.

 

Donde dormir:

 

Existiría la posibilidad de vivaquear en cualquier lado, sino hay múltiples pensiones en los pueblos del Vall d'Aran. También en el refugio de Montgarri. 

 

Destacados:

 

La Vall d'Àssua con sus vistas panorámicas de todo el Pirineu.

 

El nacimiento del Noguera Pallaresa en el pla de Beret así como Montgarri, un lugar que el turismo ha masificado pero que sigue siendo precioso.

 

ETAPA 2: VIELHA - IRGO

 

Ayer cenamos en una pizzería, nos pusimos las botas. Luego a dormir, hacía frío y estábamos cansados. A media noche una enorme tormenta nos despertó, rayos, truenos, y agua que parecía que caía sin tregua. Fue una tormenta muy fuerte que nos despertó y nos hizo pensar qué hubiera pasado si hubiéramos decidido vivaquear con unos sacos de papel de fumar, a dos mil y pico metros... por suerte, la intuición nos guió hacia la pensión donde dormimos. 

 

Por la mañana todo sigue igual, la previsión habla de qué hacia las 9:00 debería empezar a abrirse el cielo pero ahora mismo parece lejos de poderse ver ni una mínima expresión de azul en un cielo tapado y gris. Decidimos salir cuando la tormenta ya ha pasado aunque chispea. Nos dirigimos por asfalto a gran velocidad hacia Vielha donde deberemos subir un puerto que nos llevará hasta las puertas de túnel de Vielha que deberemos cruzar no sabemos demasiado cómo.

 

La organización de la Pedals tiene como uno de sus principales motivos de existencia, a parte de los mallots y otros elementos de merchandising que entregan cuando pagas la inscripción, el servicio de acompañamiento en vehículo para cruzar el túnel de Vielha. Nosotros hemos leído que si vas por tu cuenta, debes presentarte en la boca norte, en nuestro caso, llamar en uno de los palos SOS  que hay ahí, y pedir a ver si con la escusa que no llevas chaleco ni luz, alguna alma se apiada de ti y deciden venir con un coche de servicio a ayudarte a cruzar el túnel. Llegamos a su boca norte después de superar por asfalto el puerto de unos 500 metros de desnivel que nos desayunamos en unos 45 minutos. Como habíamos leído, picamos al poste de SOS y un operario del túnel nos contesta:

 

OP: Hola??

YO: Hola, mira somos dos cicloturistas que nos dirigimos al sur, y tenemos que cruzar el túnel, mi amigo no tiene ni chaleco ni luz y estábamos pensando en a ver si no pudieseis cruzar vosotros con las rancheras de servicio...?

OP: espera un momento

YO: ok

... unos minutos dsp... 

OP: oye...? 

YO: si si, estamos aquí, por cierto tiesos de tanto esperar, dime dime

OP: pues que no podemos cruzaros, os tendréis que espabilar... 

YO: hombre, es una putada pq no tenemos alternativa para cruzarlo y el túnel tiene mucha circulación, hace mucho frío, los humos de los coches... ya sabes, muy apetecible y seguro no parece, y vosotros al fin y al cabo vais a dedicar 5 minutos a ayudarnos verdad...?

OP: ya, pero no es nuestro trabajo sabes... 

YO: ok, entendido. Podéis entonces por lo menos cortarnos un carril del túnel y poner en los paneles luminosos "atención ciclistas cruzando túnel..?

OP: a ver que lo pregunto... 

YO: como me diga que no voy colocando los paquetes de goma2 en los pilares de entrada... 

OP: oye, todavía estáis ahí?

YO: no, nos hemos ido a Vielha a tomar un chocolate con churros si te parece... dime dime

OP: Ok, os cerramos carril y avisamos a través de megafonía y carteles luminosos. 

YO: gracias por la gran deferencia, espero que tu culo sentado en tu silla de oficina no se enfríe más de la cuenta no vayas a coger un resfriado.

 

Una de las grandes diferencias entre moverse en bicicleta por países europeos, americanos o cualquier cosa parecida vs países menos desarrollados, es la predisposición de la gente por ayudarte. Una vez en Georgia, teníamos que coger un autobús para ir desde el Caucas hasta el mar negro. Avisamos al conductor que llevábamos con nosotros dos bicicletas alforjas y demás pero no pareció darle mayor importancia, luego, cuando todos estábamos sentados y enchovados en nuestros puestos, nos dijo que las bicicletas eran un problema... pero para los problemas existen las soluciones, y estas siempre dependen de la predisposición de la gente a ayudar. El minibus que teníamos al lado tenía una enorme baca, cargada, y se dirigía con unos 25 personas hacia un lugar distinto al nuestro, pero era su baca lo que hacia que ese fuera justamente el mini bus que nosotros necesitábamos. Los conductores no dudaron ni un minuto en ayudarnos, los pasajeros no solo nos les importó bajarse y perder más de una hora cambiando todo de sitio, sino que colaboraban encantados y nos preguntaban qué hacíamos por ahí en bicicleta... La gente de estos países es colaborativa y no ha perdido el valor de la hospitalidad, mientras, nuestra sociedad, enferma de valores, no piensa más que en seguir calentando la silla de su oficina en lugar de salir a ayudar a dos personas que pueden necesitarte. Una pena la verdad. 

 

En fin, nos avisan por los carteles y megafonía que podemos adentrarnos en el túnel, que ya hay un carril cortado para nosotros. Yendo de la cara norte a la sur el túnel se hace más largo puesto que hay una ligera, pero constante subida. Son unos 5 kms. Los coches pasaban junto a nosotros y nos miraban un poco asombrados de ver dos tíos en bici por ahí metidos. Apretamos tanto como pudimos hasta ver la luz del final del túnel, entendimos perfectamente el significado de la expresión. Al salir parecía que volvía la vida, hacia mucho frío pero el aire era limpio, las vistas preciosas... 

 

Descendimos la carretera hasta encontrar un lugar donde parar, estábamos delante de las montañas que escondían el parque Nacional, detrás de esos bosques se encuentra los Bessiberris, l'Estany Negre, Ventosa Calvell, Punta Alta, Pa de Sucre... esa zona preciosa del Pirineu Català que tantas veces he recorrido a pie, con grampones, piolet, incluso con pies de gato y magnesio en las manos. 

 

Un coche paró y de él bajaros unos tipos que parecían ser marroquíes, y lo eran, como hacía poco que había estado en ruta en bici por sus tierras (ver crónica viaje Marruecos), estuvimos un rato charlando de lo mágico que era su país y lo maja que era la gente.

 

Luego proseguimos nuestro viaje hasta Vilaller donde paramos a tomar algo caliente. A partir de ahí empieza de nuevo una sucesión de sube baja que nos permite avanzar a través de valles donde encontramos pueblos perdidos... 

 

 

 

La vegetación ha cambiado, nos rodean encinas, ambiente más mediterráneo, el día se ha ido abriendo y parece que nos espera sol, ahora que no lo necesitamos, pero como dice el refrán, nunca llueva a gusto de todos, aplicable en nuestro caso por el tema calor. 

 

Miramos con un poco de perspectiva lo que nos queda entre hoy y mañana buscando un lugar donde acampar que deje la etapa de mañana en una etapa lo menos dura posible. 

 

Encontramos en maps.me una ermita en Irgo, un pueblecito perdido entre bosques en la comarca de l'Alta RIbagorça. Al llegar al pueblo vimos que era una sucesión de casas e obra nueva hechas en piedra, tan artificializado estaba el pueblo que carecía hasta de fuente! cómo puede ser! en pleno Pirineu! Nos dijo una mujer que encontramos que la obra de los chalets había desviado el caudal de la fuente y que seguramente brotaba metros, o quizás kms más abajo. 

 

 

 

Fuimos hasta la ermita que esta sí, era muy bonita. Tenía delante el cementerio con sus cruces y siendo la zona más llana, precisamente esta, nos dimos cuenta que esta noche dormiríamos junto a los restos de los, en algún momento de la historia, habitantes de Irgo. Fuimos de nuevo hasta el pueblo a pedir agua, la mujer con la que hablamos antes nos hizo pasar a su casa y pudimos rellenar botellas, luego para no abusar fuimos un poco más abajo donde una familia marchaba con su flamante coche hacia la city pero nos dieron también algo de agua. 

 

Luego de nuevo en la ermita, y de repente... empezaron a aparecer coches y más coches, y una romería, nunca mejor dicho, de gente, llegó a la ermita. Se celebraba la única misa anual del lugar, y todos los habitantes del valle, ex habitantes del pueblo, familiares y demás se congregaban para cantar y celebrar la dichosa eucaristía justo ese 5 de Agosto. El problema es que nos habíamos colado en la ermita, saltando su puerta, y si nos descubrían seguro que nos echarían de ahí, pero el lugar era perfecto. Así, estuvimos la hora que duró la misa, escondidos detrás de una pared donde nosotros podíamos oír incluso ver la misa, pero ellos a nosotros no... 

 

Luego la misa terminó y todos se desplazaron hasta el patio de una de las casas del pueblo a merendar... Aprovechamos la ocasión para salir de nuestro escondite e ir a buscar algún río para bañarnos. No encontramos río, pero en su defecto, encontramos una mini cascada de agua que yacía entre matojos y que sería más que suficiente para asearnos un

poco. 

 

Luego volvimos a nuestro improvisado vivac, pasando por delante de la casa donde merendaban, y nos dirigimos hacia la ermita que se encontraba muy cerca, así que continuábamos sin poder hacer ruido. 

 

Al cabo de unos minutos, vinieron de nuevo a la ermita la mujer que supuestamente debía cerrarla, escondidos detrás de la pared, nos sentimos como maquis escondiéndose en el bosque. 

 

Luego cocinamos pasta, y pronto llegó la hora de dormir, nos metimos en los sacos y se hizo de noche. 

 

Para ver info de la ruta ver aquí

 

Terreno:

 

Asfalto, demasiado asfalto. Luego pistas siempre en buen estado.

 

Donde dormir:

 

El final del track indica la ermita de Santa Maria de Irgo, en el cementerio el terreno es llano, y es un buen lugar si no nos importa compartir "dormitorio" con almas pirenaicas. 

 

Destacados:

 

Los valles después de Vilaller con sus pequeños pueblos. 

 

 

ETAPA 3: IRGO - COLL DE TRIADOR

 

Nos despertamos pronto por la mañana. Durante la noche había tronado y parecía que iba a haber tormenta, pero no la hubo. También tuvimos un pájaro que emitía un extraño sonido que nos tuvo durante casi una hora expectantes y sin poder dormir. 

 

La ruta de hoy era una sucesión de valles, subidas que daban paso a bajadas, no muy largas, pero constante. El cansancio se hacía evidente en nuestras piernas pero estábamos con los ánimos a tope para realizar esta última etapa. 

 

 

Empezamos el pedaleo, suave, en llano y luego bajamos hasta el pueblo de Malpás donde vimos un bar, paramos a tomar un café y  sucumbimos ante el olor de un jamón ibérico que el hombre de la barra cortaba. Amenizamos el bocata charlando con el propietario. Él vivía ahí todo el año aunque el bar solo lo abría en verano. El pueblo estaba cada vez más despoblado y nos explicaba que el sino estaba escrito, que la gente joven buscaba oportunidades y un estilo de vida que encontraba en zonas más pobladas, y no en un mini pueblo perdido entre bosques. También nos explicó que antes, había habido mucha obra de fecsa endesa por el tema centrales hidráulicas, que abundan por la zona, y eso revitalizó la vida de los pueblos, pero que ahora solo quedan los jubilados que optaron por quedarse, pero que muchos volvieron a sus pueblos o ciudades lejos de aquí.  

 

Un poco apenados por el relato y el futuro incierto de estos pueblos tan bonitos, continuamos la ruta por valles donde parecía que el tiempo no hubiera pasado, fuertes subidas daban paso a largas bajadas, bonitas vistas... Llegamos al pueblo de Les Iglesies donde vivía una familia que pasaban ahí largas temporadas, un pueblo casi abandonado, un proyecto familiar que tiraban adelante con pasión y muchas ganas.

 

Poco después en plena rampa de subida por una pista en mal estado, el calor sofocante, el hambre, la sed, nos habíamos quedado sin prácticamente agua... una señal indica agua... dejamos el camino y llegamos a una coma donde el agua brota abundantemente y fría, muy fría, como si se acabase el mundo nos refrescamos, bebemos y bebemos, luego comemos algo y proseguimos el viaje, nos queda todavía una buena tanda de kms y sobretodo mucho desnivel. 

 

 

Luego una secuencia que nos habían dicho que habría que hace a pie, justo después del coll de l'Oli, y vaya si había que hacerla a pie... se nos hace eterna, las casi dos kms arrastrando las bicicletas merman nuestros ánimos que empiezan a estar ya algo tocados. 

 

Después de este pequeño purgatorio llegamos al pueblo de Guiró, ya en la Vall Fosca, bajamos hasta su arteria principal donde llegamos a Torre de Cabdella y decidimos entrar en un bar a comer algo y reponer fuerzas. 

 

Y como ya sabíamos, nos espera el plato final, el último esqüello antes de llegar al coche, 12 km con un desnivel positivo de 1200 m por una pista con mucha piedra suelta, una pequeña pesadilla que ahora mismo nos gustaría evitar, pero decidimos no pensar más y empezar a mover nuestras bicicletas de 25 kg cuesta arriba. La táctica era clara, haremos una primera tirada tan larga como podamos, luego iremos subiendo y echaremos el resto. 

 

La primera tirada resulta ser de casi 9 kms que hacemos sin parar más que cuando vemos alguna frambuesa, han sido 9 km de dura subida por terreno más duro aún,donde lo hemos dado todo. El peso de la bicicleta... esta ruta está pensada para hacerse de modo más liviano, yo pensaba, la gente con sus bicicletas de carbono para ahorrarse 100 gramos, y yo por aquí dándole a las bielas con un monstruo de 25 Kg!! En fin, que uno nació un poco burro y un poco burro moriré. 

 

Luego los últimos 4 kms donde paramos, más que por cansancio, para disfrutar de las vistas. Los lagos de la Colomina, el Estany Gento y su funicular, toda la Vall Fosca, el Montsent de Pallars, la noche estaba cayendo y empezaba a hacer frío pero no queríamos que ese momento acabase nunca... últimos metros y ya estábamos en lo más alto! y que recibida! Una enorme luna llena nos esperaba en lo alto, apareció de golpe al coronar puerto, brillante y grande sobre la Vall d'Àssua, ese valle que dos días atrás nos daba la bienvenida, que nos retaba a probar esta gran aventura que es sin duda la Pedals de Foc...

 

Para ver info de la ruta ver aquí

 

Terreno:

 

Básicamente por pista forestal en buen estado.

 

 

Destacados:

 

El coll del Triador, por su dureza y, en nuestro caso, ser el punto final de nuestra ruta.

 

 

 

 

 

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