Recent Posts

Archive

Tags

No tags yet.

Nos adentramos en el desierto

Fue una noche tranquila, la brisa del mar endulzó la madrugada hasta el punto que tuvimos que meternos dentro de los sacos porque refrescaba.

Nos despertamos bien pronto para evitar así las horas de más calor aunque claro, siendo una ruta de unos 60 km y unos 1000 metros de desnivel, difícilmente podríamos evitar las horas de más sofoco.

El plan era desayunar lo más rápido posible y salir pronto, hacia las siete. Como siempre al final nos demoramos, no en vano, teníamos que desmontar la tienda, hacer las alforjas, colgarlas, preparar el GPS. La rutina matinal, incluyendo el desayuno, difícilmente baja de la hora, al menos en nuestro caso.

Así que hacia las ocho nos pusimos en marcha, tuvimos que cruzar de nuevo la zona pantanosa esta vez con algo más de éxito y llegamos de nuevo a la pista principal, de ahí, en algún lugar, debíamos encontrar una desviación que nos adentraría de pleno en el desierto del Negev... ahora sí que teníamos la sensación de no vuelta atrás, si entramos sólo hay un camino, hacia adelante!

De nuevo un wadi , nos protegía del sol que, aunque era pronto, ya apretaba con fuerza. Durante km fuimos siguiendo el curso de un río seco. Eso suponía un problema ya que el terreno era una mezcla da arena tipo playa y guijarros que hundían la rueda de María, demasiado estrecha para semejante uso. Avanzábamos lentos, con precariedad, arrastrando la bici en más ocasiones de las que habríamos querido. La subida era constante puesto que íbamos dirección contraria a la del supuesto cauce aunque el pendiente era moderado.

Al cabo de unas horas, hacia las once de la mañana, de repente, María soltó un grito enorme y vi como salía a toda velocidad con su bicicleta incluso adelantándome a mi por primera vez en todo el viaje. Su cara lo decía todo, había visto una serpiente... Asustada y con cara de pánico me señalaba hacia una zona rocosa donde, en lo alto de un plano, había una serpiente de unos 4-5 metros de largo! Me acerqué para sacarle unas fotos y el animalillo como si nada. Después pude comprobar que era una víbora del desierto, mortal para personas de poco peso y con un poco de suerte solo provocaba trastornos graves en adultos de peso superior a 50 kg. Sus glándulas deberían estar bien llenas.

Reprendimos la marcha ahora sí, por unas rampas muy muy duras, el calor era sofocante y encontramos una pequeña sombra que nos obligaba a empotrarnos literalmente en una roca para disfrutar de ella. Seguimos por una preciosa pista que nos deparaba unas preciosas vistas del valle por el que habíamos venido. Finalmente llegamos a un cruce de caminos donde una acacia, llena de espinas, nos cobijó y nos permitió descansar y comer una lata de sardinas. Decidimos pasar ahí las peores horas de sol, nos quedaban ya solo unos 20 km hasta el lugar que habíamos decidido para dormir. Habíamos bebido mucha agua, más de la mitad, y nos quedaban dos días casi enteros. Cada vez que abríamos la botella teníamos que controlarnos para no acabar de un trago con todo el contenido líquido.

El calor era tal, que incluso la sombra donde estábamos no era suficiente así que decidimos seguir y no desgastar más nuestro organismo, teníamos que llegar cuanto antes al vibac y eran las 3 de la tarde.

Al cabo de un par de kms, encontramos una pared desplomada con un cobijo de unos 3-4 metros que ahora sí, proyectaba una enorme sombra. No nos pudimos frenar ante tal tentación y nos echamos ahí durante casi una hora antes de reemprender la ruta nuevamente.

Nuestro camino se adentraba ahora en una zona húmeda, se divisaba a lo lejos cierta vegetación y cual fue nuestra sorpresa cuando divisamos, a lo lejos, una enorme masa de agua!! Estábamos salvados, llevábamos el potabilizador mecánico, un filtro que elimina totalmente cualquier organismo o bacteria del agua y que nos permitiría, sin duda, llenar todas nuestras panzas y botellas vacías. Esperábamos que no se tratase de una alucinación propia de estos lugares, de estos estados sedientos y de cansancio.

Al llegar, con la mano cogí algo de agua y fue entonces cuando nuestro sueño se desvaneció... el agua era salada!!