FOLLOW

  • Instagram Social Icon

CONTACT

ADDRESS

cal ralet, casserres, barcelona

©2017 BY MBYBIKE. PROUDLY CREATED WITH WIX.COM

Trans Atlas - Trans Jebel Saghro

May 22, 2017

 

 

 

 

El engorro de las bicicletas y los aeropuertos... la verdad es que todo salió redondo. Las bicis llegaron a tiempo y bien. Durante el montaje del manillar uno de los tornillos de la potencia se atascó y no hubo manera de desatornillarlo. 

Por suerte habíamos contratado un servicio de taxi para llevarnos hasta el origen de la ruta, y Brahim, guía de montaña entre otras tantas cosas, nos llevó hasta un taller de bicicletas donde solucionaron el tema. En Marruecos todo tiene solución, incluso en su día festivo, el viernes.

 

Luego nos esperaban 5 horas de coche, desde Marrakech hasta Zaouia Ahansal donde pasaríamos la primera noche. El viaje fue largo pero se hizo ameno, cambios de paisaje, primero la ciudad con su bullicio y calor, luego las afueras con sus planos impersonales, y poco a poco todo va cogiendo más carácter. Carreteras que se adentran en valles, pueblos cada vez más pequeños, gentes cada vez más curiosas, viento cada vez más fresco, lugares cada vez más apetecibles... y de pronto el Atlas. Ese gran macizo que cruza Marruecos de este a oeste. Ese gran laberinto de valles, ríos... pero sobretodo esa gran casa que es para miles de personas que lo habitan. 

 

Las montañas del Atlas son particulares por su aspereza, su sequedad, aunque para alguien que habita en el Mediterráneo no supone un enorme cambio. La piedra caliza, arenisca, algo de pizarra. Los bosques de encinas, pinos, y eso sí, algo bastante atípico en la península como son los Sabinares. Recuerdo haber visitado uno en la Serranía de Cuenca pero en Marruecos son mucho más majestuosos, extensiones de Sabinas cubren hectáreas de terreno, con sus troncos helicoidales y de formas imposibles. 

 

Pero no son las sabinas, ni los bosques, ni siquiera algún que otro mono que aparece en escena en el momento menos inesperado lo que hace del Atlas una cordillera especial. Lo que lo hace realmente distinto son las gentes que lo habitan. Los Bereberes o Amazigh como se denomina en lengua Berber. Si preguntas a alguien qué son los Bereberes, en Marruecos la respuesta es una, gentes que viven en el medio natural, de forma natural. 

 

Y esa es la mejor definición para entenderlo. Son seres humanos sí, mimetizadas completamente con el entorno en un armónico sistema de simbiosis perfecta. Tú me das yo te doy. Parecen entender las leyes de la madre tierra como si estuvieran gravadas a fuego en su ADN. Actúan de forma natural, como animales que conocen perfectamente cada ciclo, cada momento. Saben extraer de donde parece no haber, y simplificar la vida hasta tal punto que su existencia resulta tan banal como trascendente. 

 

De los muchos recuerdos que tengo de Marruecos, el que más hondo ha calado ha sido ese. 

 

Llegamos a la Gite d'Etape donde pasaremos la noche. Fantástica. Cena y preparativos para el día siguiente, nervios por lo desconocido, se hace de noche, dormimos.

 

Etapa 1: Zaouia Ahansal - Catedral de Anergui

 

Esta etapa se podría definir de dificultad Media-Baja para gente con un nivel físico medio-alto. 

 

 

 

Empezamos en la Gite de Etape sin prisas ya que la etapa de hoy nos permitía holgazanear un poco debido a los relativos pocos km y desnivel, unos 40 Km y unos 750 m+.

 

La ruta sale de Zahouia Ahansal y planea durante unos km cruzando casas a doquier de gentes que viven perdidos en un lugar remoto del Atlas. 

 

Luego empieza la bajada hacia el río y ya no nos separamos de él durante un buen rato. Empieza entonces un gran espectáculo! Las gargantas del Ahansal Melloul, tienen un encanto especial. Las paredes a nuestro paso se elevan y la vegetación, mayoritariamente chumberas, sabinas y encinas cubren las paredes creando un espacio con un aire súper especial, en algún momento me daba la sensación de estar en medio de una selva. Llegamos al puente metálico que nos ayudará a cruzar sin ninguna dificultad al otro lado del río. Nos encontramos con un grupo de franceses y suizos que nos habían adelantado en un todo terreno y que parece van a provar suerte en el descenso del río. A partir de ahí el paisaje cambia ya que ganamos altura y nos separamos del río. Nos adentramos en el corazón del Atlas. Pistas de tierra y piedra serpentean ganando altitud entre bosques de encina y pino. En una intersección de caminos nos encontramos dos parejas de jubilados alemanes y franceses. Están apartados del camino un centenar de metros, tomando el café en una mesa improvisada y con dos camiones todo terreno, estilo París Dakar. Nuestra curiosidad nos hace acercarnos a ellos y finalmente acabamos compartiendo mesa y tableta de chocolate. Los franceses nos enseñas orgullosos su IVECO 4x4 además de darnos algunos datos que nosotros, amantes del mundo furgonetero, desconocíamos. Un cacharro de esos consume una media de unos 25-30 l/100 Km por pista forestal. En caso de dunas el tema se pone más complicado y se eleva hasta incluso los 45 l/100 Km. Al principio nos parece una barbaridad puesto que María y yo siempre hemos visualizado una jubilación de ese tipo, viajando por el mundo en furgoneta 4x4 pero luego hacemos los siguientes cálculos:

 

1 año

100 Km diarios

total año 36500 Km

total gasto 35 litros diarios a una media de 1 € litro = 35 € diarios

total mes = aprox 1000 € gasolina

gastos extras mes (comida, ocio etc... ) = 500 ? 

con 1500 € puedes ser el rey del mambo viajando por el mundo con la tranquilidad que te da un monstruo de estos. 

 

Nuestra idea de jubilación es posible ahora lo hemos visto claro, aunque nuestro vehiculo seria algo más modesto, tipo California 4x4, qué pasada tienen que ser eso! Para eso habrá que esperar unos 25 años ... 

 

Seguimos nuestra ruta y ya nos encontramos a medio camino.

Uno de los hitos de nuestra ruta es la famosa Catedral de Anergui. Una mole de roca que pronto aparece delante de nosotros. Luego nos queda el largo y delicado descenso hasta llegar donde dormiremos hoy, el Albergue de la Catedral de Anergui. 

 

Después de la bajada llegamos al Alberge y nos gusta encontrarnos con un ambiente de turismo interno, vemos un poco como las familias vivien su ocio en Marruecos, alguno de ellos con bicicleta mtb... 

 

Pasaremos una tarde comiendo melón, sandía, y para cenar sopa harira y tahin de pollo que está buenísimo!

 

Mañana más...

 

Etapa 2:  Catedral de Anergui - Anergui

 

Etapa a priori muy similar a la de ayer con kilometraje y desnivel parecidos. 

 

Salimos también sin demasiadas prisas y vamos dejando atrás la catedral, el río que ahora nos acompaña es el Zaouia Ahansal, en la catedral se de la confluencia del Melloul, el que veníamos siguiendo la etapa anterior, y el Zaouia que seguiremos hoy. 

 

La etapa de hoy habíamos leído que era por mal terreno, junto al río todo el rato nos habíamos imaginado terreno de grava y piedra suelta, incómodo... algo de eso tenía pero no había para tanto. La ruta sigue el río prácticamente sin separarse de él hasta llegar a Anergui. 

 

Nos bañamos puesto que el calor aprieta y llegamos frescos a Anergui, un pueblo enclavado entre valles y que parece un poco fantasma puesto que todas las casa están cerradas. 

 

En lo alto del pueblo hay el único gite donde nos alojamos. Encontramos a Stephie una alemana granadita que recorre Marruecos en busca de pistas para transitar con su Land Rover Discovery y poder publicar una nueva edición de su conocida guía ( en Alemania) de Marruecos en todo terreno.

 

Durante la cena, ya tarde, aparecen un grupo de chicos que vemos que hablan catalán. Vienen en 3 motos y el palizón de kilómetros que se han dado es considerable. Llevan 10 días donde creo que no han dejado una pista por hacer. 

 

 

Etapa 3:  Anergui - Imilchil

 

Sabido es que a quin madruga Alá le ayuda. Con ese mismo propósito me levanto a las cinco de la mañana, sabiendo que me espera un etapón por delante que tendrá todos los alicientes necesarios en una aventura. Fuerte desnivel, aislamiento, frío, calor, paisajes... qué más podía pedir!

 

Con el cielo lleno de estrellas empiezo a negociar las primeras rampas, duras, muy duras, el corazón late fuerte, los pulmones se expanden, las piernas todavía frías se quejan y duelen. Pasados unos minutos todo vuelve a la normalidad y el sol empieza a salir y calentar. Voy zigzagueando subiendo y subiendo sin tregua. Anergui que hace poco era una tapiz de tejados de barro, empieza a verse más y más pequeño. 

 

Decido la siguiente táctica, avanzaré de 4 en 4, siendo 12 Km de subida, lo haré en 4 tramos. Los primeros 4 se convierten en 6 y así los siguientes hasta coronar puerto. Qué vistas, maravilloso Atlas, el sol saliendo, las montañas de arena que parece se van a deshacer en cualquier momento... 

 

 

Bueno, ya estoy arriba. He tenido uno de esos episodios de desesperación al ver que cada cambio de rasante que a lo lejos parecía culminar el puerto, no era más que una antesala del siguiente, así sucesivamente, dos, tres, hasta cuatro veces, pero ya estoy arriba y la bajada que veo delante de mi me incita a colocarme en posición aerodinámica y darle fuerte a los pedales. Récord de velocidad del viaje, 60 y pico km/h.

 

Luego, una sucesión de lugares y km con total soledad, nadie ni nada me observa, estoy solo en mi mundo, dejándome llevar por la dulce cadencia de mi pedaleo y viendo los km pasar y pasar... llegan los primeros pueblos y sus gentes y niños salen a mi paso como si de un extraterrestre se tratase.

 

Otros rampas menos duras y finalmente llego a el último pueblo, Tassent, donde me reecontraré con Maria que ha decidido hacer la etapa con una alemana que encontramos ayer en el Gite d'Etape y que va paseándose con su todo terreno por Marruecos sin ninguna prisa. 

 

Las fuerzas ya no están precisamente a tope y los últimos km con unos 600 + de desnivel son el último regalito que me ofrece este precioso tramos de nuestra trans atlas.

 

Llegamos al Lago Imilchil y posteriormente empezamos a ver las primeras edificaciones que nos muestran que ya hemos llegado. Vemos un restaurante, tengo tanto hambre que decido que es justamente lo que necesitamos y nos sentamos en su terraza, a disfrutar del descanso, y de un manjar berber que deja nuestras panzas bien llenas y nuestro hambre plenamente saciado.

 

Por la tarde y noche salimos a pasear por el pueblo, comer unos sashliks, unos albaricoques, nos sentamos en una plaza preciosa viendo como la gente pasea, sin luces que iluminen nada, no hay más que una preciosa luna mora y un cielo lleno de estrellas. Pienso que somos unos afortunados de poder estar aquí. Nos vamos a dormir, mañana nos espera otra etapa y no precisamente corta.

 

Etapa 4:  Imilchil - Gorges du Todra ... o no

 

Salimos temprano sabiendo que nos espera una etapa larga y no queremos acabar con las luces ON. Salimos de Imilchil como siempre, con frío, pero sabiendo que no hay que sobre abrigarse puesto que en cuanto salga el sol tendremos calor. Hemos olvidado los guantes en la gite y debo retroceder unos pocos km. 

 

Los primeros km son placenteros, rodadores, asfalto, con la música puesta, todo muy ameno y sin darnos cuenta, llegamos Agoudal. Decidimos parar a tomar un té y unos dátiles y el chico que regenta el local habla un español muy digno. Nos explica que la ruta guapa no es la que baja por Todra que es toda asfaltada, que la bonita es la derivación que sale más hacia el oeste y que acaba bajando hasta las gorges du Dades. Pues nada, habrá que hacerle caso! Quien dijo que improvisar es mala idea?? Empezamos a subir el fuerte puerto que nos espera y cuando llevamos pocos km Maria decide que parará un mototriciclo y se subirá detrás, lo hace. Yo voy tirando, el principal problema es que el trasto, cargado con dos muchachos, Maria y su bicicleta, a duras penas avanza y debo esperar cada x metros para no perderles de vista. Finalmente los chicos dicen que cogen un desvío y que Maria tiene que bajarse, han sido unos 750 m recorridos en unos 15 minutos, pero lo tía se lo ha pasado en grande hablando con ellos y además acaban invitándonos a su casa a tomar el té. Decidimos seguir puesto que no andamos sobrados de tiempo. Las rampas que nos esperan son duras y andamos cansados. Llegamos arriba del puerto y las vistas son increíbles, solo el calor parece apagar en el horizonte un panorama infinito.

 

 

 

 Empieza la bajada, hay obras en la carretera y hace penoso el avance. Estamos cansados, llevamos unos 70 Km y quedan otros 30 más. Sabemos que nos espera una subida final que nos han dicho que es muy dura. 

 

Llegamos a las gorges, la subida ha resultado ser corta pero muy dura. Vemos la típica imagen de las gorges de dades desde arriba y nos dejamos caer. La zona es super turística, llena de mochileros que creen haber llegado al lugar más escondido y recóndito del planeta, la mayoría no pasarán de ahí.

 

 

Etapa 5:  Gorges du Dades - Jabel Saghro

 

Nos despertamos habiendo descansado bien y mucho, hoy nos espera una etapa dividida en dos. Primero debemos llegar hasta Boumalne de Dades, capital de la zona, una ciudad bulliciosa donde llegamos pasadas unas 3 horas. Nos encontramos con un tipo que habla un castellano perfecto, nos explica que anda en mil proyectos de rehabilitación de jóvenes españoles que van ahí a deshacerse de malos hábitos. Nos ofrece descansar y protegernos del calor sofocante que hace en una tienda que tiene en la parte antigua. Nos dejamos llevar y en la trastienda hacemos una siesta reponedora, paseamos por la city y cuando toca ponerse en marcha de nuevo, nos invade un deseo de coche que no podemos controlar. Así que decidimos hacer los próximos 25 km en taxi y la verdad es que ha sido una buena elección puesto que la carretera resulta ser muy monótona y sin demasiados alicientes. Dormimos en una gite d'etape a las puertas del desierto donde coincidimos con un grupo de 5 franceses que van a cruzar el desierto en un toyota land cruiser, con chófer y aire acondicionado, qué mala suerte pensamos! 

 

Etapa 6:  Jaber Saghro - Bab n' Ali

 

Esta era una de las etapas que más ganas tenia de hacer, no solo por el hecho de transcurrir por un desierto sino por la dureza y lugares que encontraremos durante el trayecto. 

 

Nos dirigimos hacia el Col de Tizi Tazazert por unos senderos y pistas que los locales utilizan para desplazarse de pueblo a pueblo. La zona es preciosa, el calor sofocante y vamos avanzando lentamente pero a buen ritmo. No acabamos de intuir por donde sube la ruta puesto que la cara norte de las montañas que tenemos delante y debemos cruzar, tienen múltiples entradas en forma de valles y no adivinamos por cuál de ellas subiremos. Al final, hacemos un flanqueo hacia el este y empezamos el duro puerto. Las fuerzas nos acompañas hoy, buenas sensaciones, subimos y subimos y el paisaje nos embriaga, los pastores de cabras son las únicas personas que se dejan ver por estas tierras.

 

Llegamos al alto de Tazazert donde tenemos la grata sorpresa de encontrar un gite donde podremos comer una tortilla berber y beber un delicioso té. Nos pasaríamos aquí todo el día pero debemos seguir puesto que nos queda una exigente bajada, muy dura para brazos y bicicleta, especialmente si se va con horquilla sin suspensión y ruedas estrechas como es nuestro caso.

 

Y finalmente llegamos a uno de los hitos del viaje, la puerta de Alí, un lugar mágico apartado del mundo donde solo una familia reside en una humilde cabaña. Pasaremos la noche aquí, pero antes disfrutamos toda la tarde holgazanando y descansando, contemplando como el sol baja cada vez más, y sudando y sudando, estamos por encima de los 40 grados, el hombre nos comenta que en verano las temperaturas llegan a los 55 grados centígrados.

 

La habitación es un horno, no se puede ni respirar, para más inri el colchón de lana que está en el suelo contra una pared, alberga una cantidad de arañas que hacen el placer de dormir en medio de un desierto, algo más que un milagro. Decido apartarlas y dirigir mis pensamientos hacia la ruta de hoy. Las gotas de sudor me resbalan por la espalda, por la barriga, consigo conciliar el sueño viendo a Maria sentada en la puerta y con un cielo tan lleno de estrellas que me hace olvidar todo el resto.

 

 

Etapa 6:  Torres Bab n'Ali - Nkob

 

vaya nochecita!! Maria no ha pegado ojo en toda la noche y yo debo haber dormido un par de horas, el calor no ha dado tregua en toda la noche y desayunamos pronto y pronto también partimos, esta será la última ruta. Nos dirigimos a Nkob, un palmeral oasis en medio del desierto donde las caravanas paran para reponerse del calor y aprovisionarse para los duros km que la separan de Zagora.

 

Cruzamos unos huertos que están todos apelmazados junto a un río seco que parece aprovisionarlos suficientemente para dar algún que otro fruto. Luego negociamos las primeras rampas que nos dejan en un amplio plateau desde donde ya vemos nuestro destino. Bajamos y bajamos hasta llegar a Nkob. La alegría nos embriaga cuando vemos las primeras casa, nuestra ruta termina ahí. 

 

Nos dirigimos al mercado donde compramos sandías  y otras frutas que engullimos en un santiamén. 

 

El taxi que debe devolvernos a Marrakeich ya ha llegado, la ruta termina y ahora habrá que dejar que todas las experiencias vividas se aposenten en lo más hondo de nuestro corazón y lo cambien para siempre...

 

Gracias Marruecos!!

 

Please reload

Recent Posts

September 7, 2019

August 26, 2019

Please reload

Archive

Please reload

Tags

Please reload