Ribes de Freser - Llançà

April 28, 2017

 

La transpyr es una de la ya míticas carreras por etapas en bicicleta que cruza el Pirineu de mar a océano, uniendo el Mediterráneo con el Atlántico. Un fin de semana quizás sea algo justa para realizarla :) así que decidí hacer un tramo que unía Ribes de Freser en pleno Ripollès con Llançà, en el Alt Empordà. 

 

La ruta serían unos 170 Km  divididos en 3 etapas con paradas a priori por decidir dependiendo entre otros factores de las ganas que le pusiera cada día.

 

Como la red viaria catalana está pensada de manera radial, todas las vías apuntan a Barcelona, tuve que bajar en coche a la city, y coger el tren que me dejaría el viernes por la tarde en Ribes de Freser. 

 

La pensión Vilalta tiene el aire de las viejas pensiones pirenaicas. Me encanta el ambiente que se respira en estas humildes posadas donde el tiempo parece haberse detenido.

 

 

 

 

ETAPA 1: RIBES FRESER-VALL DE BAC 

 

Aunque la primavera estaba ya avanzada estuvo toda la semana nevando en altura, así que, al llegar a Ribes, me dirigí al centro de información donde me confirmaron que la ruta que pretendía hacer estaría muy nevada y que difícilmente pasaría. Hablando con algún amigo de la zona me dio una alternativa que pasaba por la Ladera del Taga. Era una zona donde hace años ya estuve, concretamente el día que murió Lady Di, lo recuerdo porqué uno de mis compañeros tuvo una grave caída en bicicleta y camino del hospital de Campdevànol, la furgoneta que nos recogió, tenía puesta la noticia. 

 

Saliendo de Ribes por la carretera que se dirige hacia Bruguera, un pueblo muy bonito anclado en la falda del Taga. Las primeras rampas ya dejan entrever lo que a uno le espera, siendo eso sí, por asfalto. La temperatura baja y las manos que empiezan a perder sensibilidad. 

 

 

Dejo atrás las el valle de Ribes y justo después de una curva, el protagonismo pasa a ser del Taga, custodiando el pueblo de Bruguera con sus 2040 msnm, todavía enharinado por las últimas nevadas. 

 

 

 

Justo a la entrada de Bruguera, debo desviarme hacia la izquierda dirección Coll de Jou. 

 

De nuevo las rampas se endurecen y voy ganando altura por la parte norte de la montaña, de nuevo frío en las manos. 

 

Me paro, siento que ya he superado ese estado en qué has conectado con tu entorno, en qué has dejado atrás la realidad de "ahí abajo" y me mimetizo con lo que me rodea. Decido poner en ese punto un poco de música, encuentro  

adecuado Bob Marley y su música me eleva a través de las montañas, Slave Driver ...  

 

 

 

 Llegados al Collado empieza el descenso, aunque en realidad lo que espera los próximos 30-40 km es una sucesión de sube - baja, con tendencia a bajar, siempre por los pies de la Serra Cavallera, cuyo nombre y existencia desconocía, ahora ya no. 

 

 

 

 

Quizás fue por Bob o quizás el Wikiloc, el caso es que me dio por estrenar el cargador usb con el que había equipado la bicicleta puesto que el consumo de batería iba viento en popa. Perfecto! en minutos el tema estaba otra vez por encima de la cifra crítica del 20%. 

 

El pedaleo por esta zona es tranquilo, con la Serra Cavallera siempre como telón de fondo, Marley seguía endulzando aún más, si cabe, el ya de por si plácido camino hacia Camprodón. 

 

La ruta es bonita aunque la verdad en este punto, se cruza alguna edificación que rompe un poco con la sensación de soledad. 

 

Pasado algo más de una hora, veo las primeras indicaciones de Camprodón. 

 

 

 

En este punto, y un poco aburrido de tanta pista, veo una desviación por lo que parece ser una trialera que en 1 km me llevará a Camprodón. Me decido por el atajo. Vegetación y mas vegetación, mis alforjas entorpecen el paso, pasarela entre ortigas y ... con una pronunciada rampa a mi derecha por la que no debería caer, una alforja topa con el pendiente izquierdo, me desequilibra y caigo hacia el fuerte pendiente que hay a mi derecha, lleno de ortigas, saco un pie, hago equilibrios, la caída parece inevitable pero consigo el punto de inflexión donde un milímetro es caída y el mismo milímietro del otro lado del cero significa mantenerse en pie. Por suerte para mis huesos la balanza se decanta por el equilibrio y con el aviso en el cuerpo sigo descendiendo por la improvisada senda. 

 

Oigo una sutil música que a medida que avanzo se hace más y más percibible. Qué marcha llevan en Camprodón, y es que se celebra la fiesta de la cerveza artesana. Una Señal del cielo? Por si acaso se trata de ello, y por no querer desatender y menos aún poder herir los sentimientos de algún ser supremo, decido meterme una pinta entre pecho y espalda que ni que decir tiene, acentúa mi sensación de bienestar. 

 

Ahora la bajada hacia Sant Pau de Seguries, siguiendo la carretera general y luego giro hacia levante donde se da la confluencia de dos valles. La vall de Bianya y la Vall d'en Bac, siendo esta última la que debo tomar. 

 

Pocos km de carretera me llevan hacia el Refugi del Bagatell, donde pasaré la noche. 

 

ETAPA 2: REFUGI BAGATELL - AGULLANA 

 

He dormido bien, la pareja que debía venir a medianoche y con la que debía compartir habitación no ha aparecido así que he dormido como un lirón. Ayer cuando llegué al refugio ya me percaté de que algo sucedía con mi teléfono. Había ido cargando bien pero dejó de hacerlo hacía bastantes kms. Pensé que quizás era un tema del nuevo cargador usb pero al llegar al refugio y conectarlo vi que tampoco iba. Qué fastidio! No por las comunicaciones, eso era un mal menor, es que mi teléfono era cámara y vídeo cámara a la vez... murió y no pude cargarlo.

 

Salí del refugio pronto, después de haber compartido desayuno con los guardas. La carretera asfaltada de nuevo hacia mi avance placentero y si por si fuera poco, la bajada acentuaba mi velocidad, récord del viaje, unos 60 y pocos. 

 

La etapa de hoy tiene como parte destacada el tramo Sadernes - Coll de Bassegoda. Ya conocía la zona puesto que es lugar de escalada deporte que practico desde hace años. Me encanta el ambiente que se respira, con ese tupido bosque mediterráneo de encinas, alcornoques, siendo el valle tan cerrado, el cantar de los pájaros junto con el río y las enormes paredes de caliza a ambos lados le dan un toque casi místico. Veo algún escalador aunque el cielo plomizo que anuncia lluvia no invita demasiado a colgarse de las paredes. Una fina lluvia hace presencia justo cuando empiezan las rampas más fuertes. Al principio aprieto los dientes, luego lo aprieto todo y las rampas no dan tregua! Me voy marcando objetivos para no parar, una ermita, llueve, seguro que tiene un porche desde donde parar, comer una barrita, beber agua, gran mirador del angosto valle que voy dejando a mis pies. Pero como una alucinación, más propia de los desiertos, la ermita no aparece y subo, subo y subo... deben ser mis genes cántabros que me hacen tan terco y decido no parar hasta que llegue arriba... 

 

Conozco Catalunya en toda su extensión, la he pateado de norte a sur y de este a oeste pero cuando la pendiente afloja aparezco en medio de un extenso prado con cabras y vacas. El Bassegoda queda tapado por la niebla y otorga al lugar un toque celestial. Cómo puede existir un sitio así y que no lo conociera! Como por arte de magia mi móvil parece haber resucitado, lo había puesto a cargar por si acaso y ha recobrado un 3% de vida. Lo suficiente para poder sacar unos fotos que la verdad una vez vistas no hacen justicia a lo que vieron mis ojos.

 

 

 Después de semejante espectáculo me quedan todavía algunos metros de desnivel y km de pista hasta llegar a lo alto del collado. Primeras rampas, otra vez duras, y como si del Tour de Francia se tratase me imagino ascendiendo el Tourmalet arropado por miles de personas que gritan mi nombre, más duro es el terreno más fuerte son los gritos de ánimo... envuelto en mi tour particular y con el corazón a punto de salirse por la boca, me devuelve a la realidad un fuerte ruido que proviene de la rampa de piedra que tengo por delante... paro en seco y de la curva de derechas que tengo delante aparecen tres tipos cargados con alforjas y montados sobre mtb, go pro en casco... qué buena es la compañía por estos derroteros. Son tres chicos que hacen justamente la ruta inversa a la mía, salieron ayer de Llança y se dirigen a Ribes. Uno de ellos, el que más habla, me dice que dónde voy con una bicicleta rígida por ahí, desde luego desconoce las bondades de mi Surly Ogre, una máquina de hacer km en cualquier terreno. También comentan que la ruta en el sentido que la hago yo es más dura, falso, a ellos les esperan unas subidas largas que yo no he tenido ni voy a tener.  Uno de ellos parece algo enfadado y me dice que lo que me espera a partir de ahora, es un terreno de piedra muy suelta y difícil. Bueno, pienso yo, mucho será que bajándome de la bicicleta no lo puedo superar. Llego por fin a lo alto del collado, y empieza el descenso... nada complicado por cierto en sus primeras rampas de piedras y menos aun cuando se convierte en una lengua perfecta de asfalto recién pavimentada donde disfruto deslizándome cuesta abajo hacia el pueblo de Albanyà. 

 

En principio debía quedarme aquí a pasar la noche pero es muy pronto, decido preguntar a un grupo de chicos vestidos de runners cuánto queda hasta Darnius y me comentan que unas tres horas bien buenas... pues nada, hacia ahí que voy! 

 

Esta sección esconde algún regalito, pasado el embalse de la Boadella, la carretera gira, a mi entender de manera un poco rebuscada y artificial, para adentrarse en unas pistas, con suelo de Sauló granítico. Las rampas son duras, y para quien conozca este tipo de terreno sabrá que traccionar sobre él no es fácil, especialmente cuando se va cargado con 10 Kg de material. El fuerte calor, los kilómetros acumulados, son contratiempos que no pueden con las ganas y la fuerza que hoy hay en mis piernas, disfruto de buenas sensaciones en unas rampas realmente duras que en algunos tramos me obligan a bajarme de la bici. 

 

Finalmente llego a Darnius, creo que en bastante menos de 3 horas, empieza a llover fuerte y pregunto a unas mujeres si hay alguna pensión donde hospedarme, me contestan que si y me indican el camino. Cuando llego, llamo a la puerta y nadie contesta. Parece que está cerrado. La lluvia se intensifica y cada vez es mas fuerte, busco entre las calles del pueblo y de repente aparece, como caída del cielo, una cabina de teléfono con techo! Decido llamar a Maria mi compañera que hoy está de guardia en el hospital, a ver si ella me sabe decir si encontraré alguna pensión en alguno de los pueblos que vienen por delante, la búsqueda no da resultado y decido ir tirando hasta el siguiente pueblo. Agullana. 

 

Llego en menos de una hora superando alguna que otra rampa más aunque mucho más suaves. He decidido que si no encuentro donde dormir tiraré hasta Llançà y haré dos etapas en una, ahí podría dormir en la estación, calculo que llegaría hacia las nueve de la noche, todavía con luz. Pero el destino juega a mi favor y veo un cartel de pensión, llamo y ... bingo! tienen habitaciones. 

 

Ducha, bolsa de patatas y cerveza que me subo a la habitación, leo los periódicos y bajo a cenar. Pido si puedo hacer una llamada para dar señales de vida puesto que al ir sin el móvil no he podido hablar con nadie. Maria me dice que tenía a mis amigos preocupados, mis padres como ya me conocen tampoco se extrañaron que no llamara.

 

ETAPA 3: AGULLANA - LLANÇÀ

 

Debió ser el destino que me freno en Agullana ayer, y creo que lo hizo para que pudiese disfrutar de la última etapa con un día de sol precioso. No tenía demasiadas esperanzas en este último tramo, me suponía que pasaría por lugares edificados y menos auténticos, nada de eso. El macizo de l'Albera, con el majestuoso Canigó nevado y bajo sus pies un valle que se extiende hasta el golf de Roses, las viñas, los pueblos de piedra... todo acabó por crear un escenario perfecto lleno de luz y color. La aparición del mar, parecía que no lo hubiera vista hacia años! Y que alegría ver el azul intenso del Mediterráneo otro vez. Entre viñas y pistas, pueblos y valles, llegué a Llança. En la estación, mientras esperaba que saliese el tren hacia Barcelona, me comí un bocata de tortilla de patatas que no puedo más que recomendar, es el bar de la misma estación. 

 

Luego el tren, con su traqueteo hipnótico hizo el resto, me dormí viendo los recuerdos tan recientes pasar...

 

Este largo paseo, entre el pirineo de altos pastos, de bosques que dan lugar a lomos descampados, vertientes nevadas, chimeneas humeando y olor a leña mezclada con boj, pino negro, pino rojo... luego los largos descensos nos denotan que algo esta cambiando y aparecen los matices mediterráneos, alcornoque, la pizarra da paso a la caliza y la caliza al granito, las hierbas huelen, y todo es luz ... nieve y mar...

 

PROPERA ESTACIÓ, SANTS ESTACIÓ, FINAL DE TRAJECTE... hemos llegado. 

 

 

 

 

 

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